COVID-19 y el Retorno a Clases

Sin lugar a dudas la pandemia y luego la crisis que generó el COVID-19 ha afectado enormemente a múltiples sectores.
Uno de los sectores que mundialmente no solo fue afectado si no que en muchos casos ha tenido que replantear su quehacer es el educacional.
En todo el mundo se ha tenido que abandonar la educación presencial, claramente por que las escuelas tenían mayor riesgo de contagio; ahora vemos aulas vacías, profesores y alumnos que se tienen que enfrentar a un nuevo reto: la continuidad de la educación y pronto el retorno a a las escuelas, durante el COVID – 19.

Una vez cada comunidad tenga bajo control la propagación del virus y no haya riesgo de esparcir esta enfermedad, lograr el restablecimiento de la educación en persona y trabajar en dirección a que los niños asistan, y sea seguro para ellos asistir, a clases es un objetivo urgente y muy importante.
Claramente la disrupción de la educación ha generado retos importantes: alumnos desde casa que pueden enfrentarse con múltiples dificultades a la hora de continuar sus estudios y su desarrollo, profesores que tienen que luchar contra la falta de motivación, la nueva realidad y la digitalización de la educación, donde en una clase presencial es mas fácil y humano transmitir conocimientos, se ha presentado esta nueva realidad aparentemente lejana: lo remoto del conocimiento ha tomado de sorpresa a los padres, alumnos y profesores. Sin embargo, meses después del comienzo de esta crisis, se ha viabilizado y sostenido el esfuerzo de todas estas partes para que no ocurra lo más grave que puede ocurrir para los niños y adolescentes: la interrupción de su desarrollo y formación escolar.
Han surgido estrategias y nuevas técnicas para replantear el quehacer educacional que van a quedar como aspectos sumamente positivos de esta crisis: el profesor y el alumno del mañana contará con más recursos, experiencia y estrategias para desarrollar una educación de mayor calidad.

No obstante, esta nueva realidad no ha llegado aún, ni llegará hasta que no se controle por completo la propagación indiscriminada del COVID-19.
Para encaminar el futuro de los jóvenes hacia esta nueva realidad, con grandes prospectos y nuevos paradigmas educativos, hay que tener ciertas consideraciones. Las escuelas no solo son conglomerados de conocimiento (para eso ya existen herramientas como buscadores, enciclopedias y una infinidad de contenidos digitales a la disposición de la mayoría), sino que deberían perfilarse a ser entidades formativas, que a través de diferentes técnicas y dependiendo de la manera en la que abordan el quehacer educativo, logran transmitir a sus estudiantes no solo capacidades lógicas, abstractas, sino que también en las escuelas los estudiantes aprenden competencias, habilidades sociales y emocionales, el manejo de sus sentimientos, la consciencia y uso del cuerpo, la interacción tanto con sus maestros como con sus pares, y la posibilidad de desarrollo integral como seres humano.

Para muchos niños y adolescentes, las escuelas son espacios de desarrollo y oportunidades, de poner a prueba no solo lo que aprenden, si no de descubrimiento de aptitudes y talentos. También las escuelas para muchas familias son lugares de seguridad, donde sus hijos reciben alimentos, socializan, tienen acceso a internet y otros servicios mientras sus tutores trabajan.

Es por esto que es de gran importancia que las escuelas consideren todas las instancias para promover y permitir la vuelta a clase con la mayor normalidad posible.
El retorno parcial a las clases está en la puerta, sin embargo hay que tener en cuenta que el objetivo final y por el que hay que trabajar es el retorno total a las actividades presenciales.

Para esto es importante brindar medidas de seguridad en la enseñanza presencial y asistir a los estudiantes en la organización y planificación del aprendizaje virtual hasta que se logre el retorno total a la normalidad.
Lo que las escuelas deberían tener en cuenta y pueden hacer para facilitar este objetivo:

1) Distanciamiento social.

TOPSHOT – Children respect social distancing rules as they enter the Petri primary school in Dortmund, western Germany, on May 7, 2020, as the school reopens for some pupils following lockdown due to the new coronavirus Covid-19 pandemic. – The primary schools in the western federal state of North Rhine-Westphalia reopened as planned for fourth-graders. (Photo by Ina FASSBENDER / AFP) (Photo by INA FASSBENDER/AFP via Getty Images)

Dos metros de distancia ayudan a prevenir la propagación del COVID-19. Para esto hay que tomar en cuenta la relocalización de las mesas y pupitres para los alumnos, asistir al estudiante en cualquier necesidad que tenga para lograr este distanciamiento y educarlo en la importancia de la higiene y disciplina que se requiere para evitar el contacto cercano con otros compañeros.
Usar cubrebocas es recomendable tanto para los alumnos como para los profesores y todo el personal del colegio.
El uso de espacios exteriores y al aire libre debería ser planificado y priorizado, de tal manera que esto entre en la planificación de todas las actividades escolares, en la medida que sea posible. Para esto habilitar espacios al aire libre para llevar a cabo clases y comidas, la comunicación entre personal y profesores para tener una mayor coordinación de uso de espacios, y promover actividades físicas y educativas que puedan ser llevadas al aire libre, es de vital importancia.

2) Monitoreo de personal y alumnado

Hacer chequeos constantes y pruebas de temperatura al ingresar al colegio promueve un mayor control para aislar cualquier caso que pueda contagiar a otros en la escuela. Debido a que las pruebas de COVID-19 solo muestran si la persona está infectada en ese preciso momento podrían no ser útiles en la prevención de brotes en las escuelas. Por lo tanto es preferible estimular una comunicación sincera y clara entre padres, alumnos y funcionarios. Cualquier síntoma, tanto de los alumnos como de los profesores, deberá ser responsablemente reportado, vigilado y en caso de tener sospechas, sería muy recomendable que la persona se abstenga a asistir. En este sentido se esperaría responsabilidad y flexibilidad para promover un ambiente seguro para todos.

3) Flipped Schools

El concepto de “Flipped Classroom” no es reciente, pero es una tremenda herramienta que ha surgido como ayuda para la educación en esta crisis. El flipped classroom, o aula invertida, es una modalidad de aprendizaje semipresencial o de aprendizaje mixto

(blended learning) cuyo eje didáctico son dos estrategias: la presencial y la virtual, sintetizando lo mejor de ambas.
Esta estrategia, basada en las teorías de Piaget y Vygotsky, que parten del constructivismo, donde el estudiante recibe las herramientas para luego poder él mismo construir sus propios conocimientos y resolver sus problemas, en contraposición de la clase frontal donde se expone información y se espera un aprendizaje conductivo, y por otro lado el aprendizaje colaborativo, aprendizaje social que propone Vygotsky, donde el alumno aprende del trabajo cooperativo, permite al alumno desarrollar y generar no solo sus propios conocimientos y competencias, sino que perfilan a los alumnos a ser estudiantes autónomos, capaces de manejar y resolver sus propias problemáticas.

Para esto las escuelas necesitan facilitar los siguientes pilares del aula invertida: a) Un entorno flexible, donde los alumnos eligen cuando y dónde aprenden, y se hacen responsables de ello.
b) Estimular la cultura del aprendizaje, donde el enfoque de la educación se centra en el alumno, tanto que el alumno elige donde y cuándo estudiar, por lo tanto el tiempo de clase se lo dedica a profundizar y explorar los temas, y el alumno es el participante principal y activo en la construcción del conocimiento.

c) Educador profesional que está permanentemente pensando en un contenido intencional, para ayudar a los estudiantes a desarrollar comprensión y fluidez en los procedimientos.

4) La estimulación en torno al desarrollo de competencias personales y procedimentales.
Saber solucionar problemas, investigar y analizar, plantear problemáticas y saber manejar diferentes medios son las competencias procedimentales que los alumnos necesitan para un mayor desarrollo en su educación. Mientras que las competencias personales aportan mucho en formar alumnos que aprenden a aprender y a ser responsables, a organizarse de mejor manera, tanto profesional como personalmente, a manejar sus tiempos y ser responsables, a plantearse ellos mismos metas, tanto académicas como personales, y un largo etc. de competencias que esta pandemia puso en evidencia como pilares fundamentales en una educación relevante.

En resumen, es hora de pensar en la vuelta a clases como una gran oportunidad. Llevada de la forma correcta, el regreso lento pero paulatino a la normalidad nos puede traer grandes ventajas, muchas lecciones aprendidas, alumnos mas comprometidos y capaces, con una experiencia única que ha puesto en evidencia cuan importante es desarrollar en los jóvenes la autonomía y las competencias que requieren tanto para la vida académica como para la vida personal y profesional del futuro. Puesto en marcha, este plan nos debería entregar prometedores resultados en las nuevas generaciones, que tuvieron que aprender a aprender, a ser autónomos y a lograr objetivos y resolver problemas, sin importar la adversidad ni la situación sin precedentes que se ha vivido.

 

 

 

Fuentes

Regreso a la escuela durante el COVID-19

https://www.healthychildren.org/Spanish/health-issues/conditions/ COVID-19/Paginas/Return-to-School-During-COVID-19.aspx

¿Cómo estás aprendiendo durante la pandemia del COVID-19?

https://es.unesco.org/covid19/educationresponse

Flipped Classroom, las claves de una metodología rompedora https://www.unir.net/educacion/revista/flipped-classroom/

Consultoría a experta en educación

Viviana Osses von Edelsberg

2 respuestas a «COVID-19 y el Retorno a Clases»

  1. Muy buen articulo; lamentable que muchos países por la cuestión geográfica y áreas rurales no puedan proporcionar estas medidas de bioseguridad ya que se trasladan a pie hasta su escuela y en el área urbana escuelas fiscales son varios paralelos de un solo curso y en las aulas son más de 35 estudiantes ( la misma infraestructura utilizan turno mañana, tarde y nocturno), la idiosincrasia y la indisciplina son fatales. Si colegios privados no han dado solución, ni el mismo Ministerio de Educación, más están ocupados en la politiquera que en el bienestar del pueblo y de los niños, jóvenes. No meto a todos en la misma bolsa porque hay pocos colegios/escuelas como maestr@s con vocación de enseñar y viendo en el bienestar de los estdiantes.

  2. Excelente por la preocupación en el retorno a clases presenciales. En Bolivia retornamos en 20201 y Buenos apuntes, puntos que se deberán tomar en cuenta para el retorno a clases semipresencial con medidas de bioseguridad y principalmente el educar a los estudiantes sobre las medidas de bioseguridad.

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